Mensaje Albert Bargués

Con el paso del tiempo he aprendido

Cuando a los 17 años volví la última página del “Eh, petrel” decidí que quería dedicarme a navegar y a navegar mar adentro. Han pasado 36 años y, con el paso del tiempo, he aprendido que navegar no es un objetivo sino un camino. Y este camino nos ha llevado a crear Sterna más que vela, un espacio que utiliza el mar y la navegación como las herramientas para mezclar tres ingredientes exquisitos: el deporte, la naturaleza y la aventura.

Desde pequeño he practicado mucho deporte. Competía, quería ganar, me costaba perder. Miraba y me comparaba con los demás. Con el paso del tiempo he aprendido que el sentido profundo del deporte no es la lucha con los demás sino el trabajo diario con uno mismo. El deporte ha sido una escuela para desarrollar la perseverancia, el espíritu de superación y hacerlo me ha ayudado a superarme siempre un poco más. Bueno, no siempre. A veces no he superado absolutamente nada, pero si que es cierto que el deporte ha sido una buena escuela para perseverar e insistir. ¡Sin que ello quiera decir que conseguía lo que me proponía!

Cuando alguna vez me han pedido que eligiera entre mar y montaña, me sorprendía a mí mismo contestando “montaña”. Esta aparente contradicción me ha llevado a reflexionar y, con el paso del tiempo, he aprendido que lo que realmente quiero y persigo, cuando navego mar adentro y cuando estoy en tierra, es estar cerca y en contacto íntimo con la naturaleza. El silencio, los espacios abiertos, los cambios de tiempo, los contrastes, el misterio, la magia. La naturaleza estimula mi curiosidad y me invita a seguir descubriendo y aprendiendo. Cerca de la naturaleza me siento muy bien. Me siento, en definitiva, muy vivo.

Con el paso del tiempo he aprendido alguna de las esencias que dan sentido a lo que hago. Una de estas esencias es el placer de adentrarme por caminos fuera de los establecidos y señalizados. Por caminos inexplorados y muy poco o nada transitados. Quizá por eso me gusta tanto navegar lejos de tierra. Allí no hay caminos y cada metro que avanzas es una nueva ruta que abres. Para mí eso es aventura. La aventura es una actitud en la que se mezclan el miedo, la confianza, la curiosidad, la prudencia y el atrevimiento.

He necesitado el paso del tiempo para aprender que el deporte, la naturaleza y la aventura han sido y son, ejes fundamentales de mi vida. Ahora deseo compartirlo y por eso os invito a vivir un mundo de sensaciones inolvidables con las expediciones que proponemos desde Sterna. En diferentes dosis encontrareis los tres ingredientes exquisitos: deporte, naturaleza y aventura.

No lo pienses más. ¡Ven a bordo de Sterna!
 

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