Filosofía

¿Te imaginas llegar en kayak, entre grandes bloques de hielo, a una playa donde quizás nadie ha estado antes?

¿Te imaginas bajar esquiando por laderas de montañas vírgenes?

¿Te imaginas sentarte en un lugar donde el único ruido es el silencio y la única presencia tu sombra?

 

Sterna quiere hacer vivir a las personas un mundo de sensaciones intensas, transformadoras y que se recuerden para siempre.

Sterna quiere, desde el mar, como lo hicieron los primeros descubridores,
acercarnos a lugares especiales, recónditos, maravillosos e inexplorados de nuestro planeta. Las expediciones Sterna se hacen a bordo de un velero, centro neurálgico del viaje. Con él nos desplazamos. Él es nuestro refugio donde vivimos, donde comemos y desde el que nos adentramos a descubrir los territorios donde llegamos. Además, el velero nos da la oportunidad de vivir la auténtica navegación oceánica. Los expertos y la tripulación de a bordo enseñan y transmiten desde la coordinación como equipo, a las maniobras y lecturas de cartas náuticas. Siempre en busca de ese lugar que hará inolvidable la travesía.

Sterna es una oportunidad para vivir experiencias inolvidables llenas de naturaleza, aventura y deporte.

 

“Las experiencias, si nos las dicen;

las olvidamos, si nos las cuentan, las entendemos;

y si nos las hacen vivir, las recordamos para siempre.”

                                                                      Confucio

Sterna, un nombre lleno de sentido

El charrán ártico o Sterna paradisaea es un ave célebre por su migración; cada año vuela desde su área de cría en el Ártico, hasta la Tierra del Fuego para después volver nuevamente al Ártico. Este viaje expone el Sterna a dos veranos por año y, por este motivo, a más luz solar que cualquier otra criatura del planeta. Un charrán ártico típico viaja a lo largo de su vida una distancia equivalente a la de ir y volver a la Luna (unos 800.000 km).